martes, 16 de agosto de 2011

Las extrañas partidas de ajedrez del Baron Münchhausen

- Responde, Baron, ¿Alguna vez a perdido una partida de ajedrez?
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La mirada del Baron se nublo ligeramente, pero enseguida volvio a su serenidad habitual.
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-¡Ah!, amigos mios, una vez en la vida, y no la olvidare nunca. Como no ignoran, me he enfrentado ante las 64 casillas con los jugadores mas celebres del mundo. Pocos podian resistirse a mi juego audaz y fuerte, pero una vez...
...Ocurrio hace mucho tiempo. Yo era joven entonces y frecuentaba el cafe de la Regence, que aun guardaba el recuerdo de los tiempos de Deschapelles y Labourdonnais. Pronto la fuerza de mi juego, y sobre todo la de mi lengua infatigable, me hicieron invencible.
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Una vez, mientras miraba una partida y discutia en voz alta las ventajas e inconvenientes de las jugadas realizadas, adverti la presencia de un desconocido que miraba la misma partida sin decir nada. Parecia no apreciar mis comentarios ironicos y esta audacia me molesto. Quise darle una lección
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- Señor- Le dije-, ¿Quiere jugar una partida conmigo? No piense en rehusar, pues jugara una partida conmigo por las buenas o por las malas. Aqui hay un tablero.
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Me miro con aire aterrorizado y se sento docilmente. Yo tuve blancas y la partida, que conduje con vigor, fue esta:

y, con tristeza, me di cuenta de que mi Rey estaba en posicion de mate.
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-Una partida no prueba nada-le dije-. Jugaremos otra vez; supongo que me permitira seguir con blancas, ya que me ha ganado
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¡y volvi a darme cuenta con estupor que era mate!
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Estaba seriamente enojado. La concurrencia en torno a nuestra mesa era numerosa por que, ante mi fracaso, todo el mundo habia dejado de jugar para comprobar este hecho increible.
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Aprete los dientes y pedi una tercera partida con blancas. He aqui la partida:
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Juzguen mi asombro y la sorpresa de todos cuando mi adversario, con aire muy resuelto se apodero de mi rey jugando:
13.- .... Rxe1
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- Déjate de bromas!!- dije muy nervioso- Regresa enseguida mi rey a su lugar
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-Y tú ¿Por que habéis jugado el mismo movimiento?- pregunto ingenuamente
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-¡Que pregunta tan estúpida! ¿No eres capaz de distinguir un rey de una dama?
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-No- Respondió friamente-, no conozco muy bien el juego; se lo quería decir antes de empezar a jugar, pero no me dejaste. Todo lo que he hecho es imitar tus jugadas.
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Esta tremenda declaracion fue seguida por una tremenda carcajada. Todo el mundo se reia. Jamas me encontre en una situacion tan bochornosa. Mi prestigio pendia de un hilo.
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- Que cosa tan extraordinaria!!- dije tan alto como pude. El ruido ceso y todos me escucharon-.Un hombre que apenas sabe mover las piezas gana a un jugador fuerte y experimentado....estoy seguro que una aventura tan extraordinaria no podia ocurrir mas que a un hombre tan extraordinario como yo, ¡El Baron Münchhausen!
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Despues de esas palabras me fui; mi honor estaba a salvo. Pero durante largo tiempo no toque una pieza de ajedrez

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